Sentimientos y reacciones asociados a la infertilidad

Tener una dificultad de conseguir el embarazo cuando se desea ampliar la familia, resulta una de las experiencias más complicadas de vivir en el recorrido vital. Suelen experimentarse diferentes sentimientos y reacciones negativas asociadas a la infertilidad y a cada etapa del proceso, en esta entrada resumiremos los principales.

Sentimientos y emociones que provoca la infertilidad

Vera Petrunina || Shutterstock

Emociones previas al diagnóstico de infertilidad

En un primer momento, la pareja no suele plantearse la posibilidad de tener un problema de fertilidad. Solemos tener una falsa sensación de control sobre los acontecimientos de nuestra vida. Convencionalmente, suele seguirse una especie de “orden” sobre estas etapas vitales: primero estudiar, después encontrar trabajo estable, luego casarse y por último, tener el primer hijo. Cuando pasan los meses y el embarazo no llega, comienza la preocupación por no ser tan rápido o fácil como pensaban. Comienzan a plantearse preguntas acerca de la salud y enfermedad, y el temor a que se confirmen los miedos suele retrasar acudir al médico especialista.

Emociones tras conocer el diagnóstico del especialista en fertilidad

Ante las diferentes emociones negativas que afectan a la fertilidad, cuando se confirma la existencia de un problema, suele ser un momento de sorpresa y muchas veces de negación. Es común que se experimenten las distintas etapas del duelo (Klüber Ross, 1969), y el diagnóstico se traduce en el origen de una crisis de angustia y asumir diferentes pérdidas relacionadas con el control de la vida y cumplir un deseo de ser padres. Muchas parejas, no viven la situación de la misma manera y les cuesta comprenderse el uno al otro.

Cuando se toma una mayor conciencia del problema, es muy común experimentar impotencia y rabia. Hay personas con mayor dificultad a la hora de desconectar y suelen obsesionarse con el tema.

La culpa también es un sentimiento muy frecuente en este punto. Según Moreno (SEF) la infertilidad altera el equilibrio emocional de la pareja heterosexual, generando sentimientos de culpa entre ambos. El diagnosticado, por no poder darle la oportunidad a su pareja de tener un hijo. El no diagnosticado, muchas veces fruto del mismo estrés de la situación, puede experimentar sentimientos de odio, rechazo y de arrepentimiento por haberle escogido como pareja. Otras personas simplemente pueden vivirlo con tristeza y unirse más en este momento tan aversivo. También son frecuentes los celos y envidia por aquellas parejas que sí han conseguido el embarazo. Estos sentimientos hostiles influyen en conductas de aislamiento.


Las emociones en los tratamientos de fertilidad

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Sensaciones y emociones relacionadas con los tratamientos de reproducción

¿La reproducción asistida o ICSI o FIV? Elegir el tratamiento acorde a las posibilidades de éxito de la pareja también puede resultar confuso. Asumir que se necesita optar por tratamiento suele ser ya difícil, pero si a ello se suma el planteamiento de opciones como la recepción de óvulos, el tema puede generar una gran tensión y desgaste individual y de pareja. No obstante, también conlleva la superación de etapas comunes que generarán cambios en “la estructura de la pareja” y esto puede ser positivo y útil.

La pareja posee una serie de sentimientos y reacciones asociados a la infertilidad y es que no siempre consigue el embarazo tan rápido como les gustaría y puede frustrarse mucho por haber cumplido fielmente el procedimiento pautado. A medida que se van repitiendo los tratamientos, es más probable sentir la denominada por Mikesell montaña rusa emocional de esperanza-pérdida del que se puede pensar irracionalmente que no se pueda salir.

Las parejas suelen adaptarse a la situación, y el proceso termina formando parte de la vida. Esta es una opción saludable, continuar adelante con la vida y paralelamente continuar con el tratamiento para conseguir el sueño.

Realizados varias sesiones de tratamiento, puede ocurrir que la pareja decida abandonarlos y continuar con sus vidas, de forma feliz y sin hijos.

Finalmente, cuando se logra el embarazo, la alegría es enorme… también aparece pánico, por no ser real o por temor a que se pierda antes de término el embarazo. Transcurridos los 9 meses, si todo ha salido según lo esperado, por fin se puede sentir la indescriptible satisfacción por haber conseguido lo que tanto se ha luchado.

Desde ASPROIN ayudamos a las personas a las que todavía les falta un poquito para cumplir el sueño. En caso de necesitarlo, no dudéis en contactar con la asociación y/o con un psicólogo experto en el tema, para que podamos ayudaros a llevar de la mejor forma posible esta situación.

María es psicóloga sanitaria. Está especializada en investigación y tratamientos en Psicopatología y Salud Mental. Cuenta con dos Másters oficiales cursados en la Universitat de València (UV).

Colabora desde 2015 con la asociación ASPROIN, destinada a personas con problemas de infertilidad donde realiza apoyo psicológico individual y de parejas. También crea publicaciones en su Blog, aportando conocimiento científico de calidad sobre el tema de la fecundidad.

Desde 2014 ha trabajado como docente en diferentes talleres destinados a la mejora del bienestar psicológico, y la utilización de herramientas para un mejor desarrollo de las capacidades. Recientemente, como mediadora comunitaria, ha trabajado en temas de integración sociocultural de mujeres inmigrantes.

Actualmente colabora en nuestra web revisando y redactando contenidos relacionados con Psicología e Infertilidad.

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